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Era la despedida de soltero de un gran amigo, razón por la cual nuestro grupo se reunió para despedirlo en The Green Gate. En ese momento, éste -al tenor de varios tragos- comenzó a calentarse con una morenaza que ni me acuerdo de su cara, pero que sí tenía un cuerpo espectacular. Por supuesto, entre salud y salud y la conversación, este otro me comenta que se daría el gusto con la mina, razón por la cual lo mandé a servirse ese pedazo de mujer, a costa mía. Él estaba muy agradecido -y sorprendido-, y la chica me dice su tarifa. Como quise arreglar cuentas de inmediato, me percaté de que estaba sin billetera, sin talonario, sin tarjetas, sin dinero... Ante esa situación -y para no quedar como un chanta como el ciego de Colo Colo- pesqué el auto, llegué a la casa, saqué mis tarjetas, a un cajero automático, y cuando llegué el huevón hasta se le había pasado la curadera jajajaja. Para más remate mi amigo se tomó su tiempo, y el resto de nosotros nos queríamos puro ir y dejarlo ahí jajaja cosa que no fue así por cierto.
Esa es la única talla que me ha pasado en La Porte Verte... Espero no les pase en todo caso.
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