| DEDICADO Los umbrales de los lunáticos.
Un hilo tenso a punto de romperse,
extremo a extremo supuestamente nos sostenemos
pero caemos en enigmas y complicaciones.
Las columnas de la torre han sido roídas,
lastimadas por el arduo viento sin oxigeno,
y con suma lentitud caemos de las alturas.
Si algún día el teléfono suena
no te asustes y contesta,
y no te aflijas por no palpar mi aliento.
Aunque el cielo este encapotado
Y la media luna se nos escabulle,
La luz artificial igual nos alumbrará.
Crucificados como un lunático,
de los clavos en las manos,
de allí fluye toda la tempestad,
por mas voces suicidas que nos molesten
como moscas revoloteando por las orejas,
por mas caminar por el carbón ardiente,
la maldición de tener manos débiles,
que asechan desde remotas distancias,
sin poder, por mas esfuerzo que se haga,
retener el agua cristalina en ellas,
y tener que calmar la sed con cortos tragos.
No se si será que los santos de la locura
ahora se pasean por mi mente,
sometiéndome a diversos desvaríos,
pues por mas que busco no te encuentro,
aun que estemos cara a cara.
Antes nos teníamos,
pero la soledad nos encanta,
y siempre buscamos su compañía…
o eso juraría que creo. |